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ley sinde 2011

Estamos en pleno debate en un asunto que pese a su cargado valor de trascendencia política afecta al ámbito social y a la vida moderna concebida en un mundo digital sin barreras, un asunto legal que afecta al extremo de la informática y su potencial en el siglo XXI. Os analizamos la Ley Sinde desde el principio hasta el final.

Hasta la fecha los acuerdos win-win que se han intentado establecer son vagos, nulos o completamente radicales los unos contra otros. Las personas que se han reunido en estos puntos conocen bien que no habrá acuerdos ni pactos que satisfagan a todos, simplemente fingen intentar implantar un sistema por “consenso” y que no parezca superficialmente como una ley a mano de decretazo, como en épocas fascistas. Ni tan siquiera muchos aquellos que fueron en representación para defender a los internautas tiene la intención de que las webs “ilegales” de enlaces sigan en pie ya que afirman buscar un nuevo intermediario.

¿Cómo alcanza la Ley Sinde al control del Gobierno como marioneta?

Años atrás ya existía el interés de detener el uso del web-streaming y del intercambio de enlaces de archivos audiovisuales sobre contenidos culturales en la red. Sus esfuerzos por lograr tumbar los sitios de enlaces de terceros y la persecución de usuarios no dio ningún próspero resultado ante el sistema judicial aparte de saturar aún más las filas de los Juzgados y cabrear a muchos jueces que empezaron a archivar los casos.

El plan malvado de Ángeles Gonzalez-Sinde, que parecía sacado de una película de la época de los Pajares, era crear un grupo de poder llamado comisión a efectos de poder sugerir a la Justicia el cierre de sitios dejando desprovistos y sin alijo a los poseedores de la web en cuestión.

Por todo ello, y tras repetidos fracasos que ridiculizaron a la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) y a todos sus defensores, como el rey del pollo, Ramoncín, decidieron que era el momento de crear una comisión independiente para que pudieran ejercer la ley de manera propia y fueran ellos los que tuvieran el poder sobre el futuro de la información en la red a criterio propio.

Los miembros de esa comisión podrían entonces cabalgar por la red decidiendo quien vive y quien muere en Internet al más puro estilo de una película de spaghetti western y con munición ilimitada. Los internautas no tardaron en reaccionar al nuevo Sheriff de la red y lo desbancaron tan pronto como pudieron a fuerza de tweets (mensajes en Twitter).

La Ley Sinde, bautizada así por la actual Ministra de Cultura española, Ángeles González-Sinde, quería incluirse en un paquete de medidas de leyes que llamado Ley de Economía Sostenible (LES), un plan del Gobierno por rescatar la confianza económica de un país hundido.

Tras la polémica Ley Sinde que pretendía el cese de sitios que se lucran con el intercambio no autorizado de ficheros, el Gobierno español recibió comunicados diversos que lo azuzaban aún más hacia insistir con el plan previsto para entrar a peleas de boxeo con los internautas y empresarios de la red.

A diferencia de lo que hubiera sucedido con otras leyes sociales, la Ley Sinde coacciona a ser discutida repetidas veces y por todos los medios posibles para intentar ser aceptada en algún lugar en sorprendentes plazos muy cortos de tiempo. La ley fracasó al no recibir los votos necesarios (20 en contra – 18 a favor).

Los diputados del PSOE, el partido mayoritario, tenía la esperanza de lograr la medida parlamentaria, pero después de muchas horas con una tensión mayor que el final de la quinta temporada de la serie Dexter o un partido Real Madrid vs Barcelona con Messi en plena forma, se dijo que la ley no podía entrar y punto (no punto final).

Como dato curioso, la ley quería implementarse de manera discreta un día antes de la Lotería de Navidad, como siempre, armas y herramientas de distración típicas de la política.

Si no entra a la primera, te la metemos con vaselina

Como una niña mimada gritando a su padre por el regalo de reyes “lo quiero, lo quiero”, Sinde irrita a Zapatero para que active la ley a levantamiento de ceja pero este truco ya no intimida a nadie.

Las agencias culturales españolas se niegan a partir de ese momento a aceptar la derrota. Alfredo Pérez Rubalcaba, voz en “off” de José Luis Rodríguez Zapatero, ha afirmado que el gobierno no abandonará la lucha contra el intercambio de ficheros no autorizados, dando el valor y alarmismo igualado al nivel de un atentado terrorista.

“No hay un país serio en todo el mundo que pueda permitir no proteger la propiedad intelectual”, afirma Rubalcaba.

La Ley Sinde, que fue empujada desde los Estados Unidos a través de varios telegramas divulgados por Wikileaks, presionaron a la capital de España a tomar medidas severas para la protección y preservación de la propiedad intelectual en Internet. Washington amenazaba con colocar a España en una lista de países no desarrollados, “blackmail” o chantaje como lo denominan ellos.

El superportal de Sinde, más molón que Tuenti

ley sinde internetYa conocemos el grado de compenetración de chica moderna que tenía la Ministra de Cultura Sinde con perlas y joyas cinematográficas como “Mentiras y Gordas”.A través de este diálogo, y gracias a sus grandes dotes técnicas sobre cómo funciona Internet, llevan varios años proponiendo la creación de una plataforma de pago por la que ver todo tipo de contenidos. Los expertos, licenciados en varias carreras innombrables relativas a temas de ingeniería informática, lo han llamado el “superportal” y pretende ser más poderosa que una arma nuclear.

“Una página para controlarlos a todos”, como si de un spin-off de El Señor de los Anillos se tratase. Esto es viable en Estados Unidos con modelos como Netflix, pero, ¿lo va a ser en un país donde un alto % de la sociedad compra marcas blancas del supermercado por problemas para llegar a final de mes?.

Hasta la fecha, les sigue costando penetrar en el mercado digital y se resisten a cobrar un escaso valor por su propiedad intelectual a través de sitios, de origen internacional por supuesto, como iTunes.

Se duda, y mucho, de la capacidad de gestión de personas ajenas al how-to de cómo funciona y se trabaja en la red. Ni siquiera sus Community Managers, con lenguaje de un ex-escolar y actual ni-ni, son capaces de entender muchos de los problemas que afectan a Internet.

¿Es el modelo americano viable en España?

No, son contextos completamente diferentes. En España ya existen formas de beneficiar y seguir dando ingresos a artistas de todo tipo por medio de muchos canales económicos:

  • En el caso de cine, ya existen beneficios a través de subvenciones a las academias de cine mucho antes de su producción y penetración en taquilla.
  • En el caso de la música, además de los medios económicos tradicionales, pueden seguir beneficiándose de sus obras a través de promociones, conciertos, patrocinios o sponsorizar eventos aunque ello les suponga mayor carga laboral. Todos están haciendo sacrificios, ¿por qué no ellos?.

A todo ello agregar el popular e infame canon digital que viene siendo agregado al valor de todos los productos que sirvan como bandeja para almacenar información audiovisual, incluso, en casos de que se vayan a realizar copias privadas u obras propias y no exista lucro de terceras obras (discos duros, reproductores de vídeo, reproductores de música, etc). Este impuesto ha engordado en millones de euros las arcas de sociedades como la SGAE.

Dicho todo esto comparemos ahora los distintos países y no intentemos copiar únicamente los modelos productivos que benefician a una minoría. Es cierto que en Estados Unidos las leyes están más endurecidas pero, ¿cual es el salario medio en EE.UU.? ¿Cuanto cuesta el suelo de una vivienda en EE.UU.? ¿Cuanto cuestan las obras musicales y cinematográficas en EE.UU.? Si lo comparamos con España, la situación es ridícula.

Si la situación económica media de los ciudadanos en paro y mileuristas fuese distinta, los nuevos modelos de beneficio para ambas partes serían interesantes. Así, un mileurista convertido en diezmileurista no tendría reparos en comprar la discografía completa de Ramoncín, Alejandro Sanz y otros artistas al mismo tiempo que la filmoteca de Alex de la Iglesia. Mientras eso no suceda, es difícil de imaginar otro panorama.

El gobierno pone de moda el sistema feudal del siglo XV

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En la Ley Sinde no existe una ofensiva sólida, ni siquiera cuenta con un apoyo mayoritario pero argumentos faltan para lograr resquebrajarla. Si un Gobierno que presume ser democrático (poder del pueblo literalmente) no basa sus decisiones en una unidad social sino en determinados privilegiados, ¿en qué lo convierte? Claramente en una oligarquía, es decir, poder de unos pocos.

Seguimos viviendo en un gobierno que, curiosamente, tiene un diezmo abusivo, un monarca y una clase de privilegiados nobles. El diezmo (impuestos) sube cada vez más para los campesinos (obreros), y los privilegiados (lobbies) disfrutan de gran cantidad de beneficios que además le otorgan poderes de decisión sobre toda una nación. Al igual que sucedía con los feudos (obras), la nobleza sigue cobrando su propio diezmo independiente al que llamamos canon digital.

Si te preguntas si el sistema español de producción cultural se está muriendo, te estas confundiendo. Por ejemplo, tú estas pagando el cine sin ni siquiera haberte sentado en la butaca para ver “Mentiras y Gordas”. Películas como la mencionada, con guión de la Ministra de Cultura, recibió una subvención directa de 1.000.000€ canalizada directamente de los impuestos del trabajador, la fuente Hacienda. Si, paradójico y extraño que el mismo gobierno que la produce se auto-subvencione, un misterio más grande que una tertulia con Iker Jiménez.

Igual que esta, la mayoría de producciones cinematográficas reciben pagos previos antes de la jugosa recaudación de dinero ante taquilla. El gobierno subvenciona a sus compañeros y amigos de altos cargos y sigue ignorando el potenciar el valor de empresarios y emprendedores.

El problema principal es que las películas españolas cada vez son de menor calidad y de aborrecida temática (es difícil no ver una película española sin sexo o drogas como tema de telón) y la gente prefiere gastar el dinero en taquilla ante éxitos de origen internacional. Los actores están más que vistos, el elenco se repite una y otra vez, si no está Antonio Resines o alguno de los actores Física o Química casi seguro que no es española. Las películas españolas muchas veces son vistas desde Internet porque nadie gastaría dinero en taquilla por ver películas de medio pelo, prefieren hacerlo un día tumbados en casa y con tiempo muerto, incluso si no existieran en Internet los ingresos seguirían siendo los mismos. Aprendan a competir, a mejorar sus productos, no a malvender productos ibéricos de dudoso valor.

Las decisiones tomadas por el Gobierno no están empujadas por una sociedad. Estadisticamente, entre el 95% y 98% de la población española ha votado a favor de la libertad y neutralidad en la red (ver fuente). Entonces, ¿por qué un gobierno socialista que defiende una democracia tiende la balanza hacia el lado opuesto? Todo indica que las personas con alta capacidad económica son las que toman decisiones en este país y que la sociedad sigue tratada como si fuesen analfabetos o borricos sin cultura que no tienen ni voz ni voto en decisiones sociales, tal como sucedía hace más de 500 años.

Alejandro Sanz: El querer cobrar propiedad intelectual sin tributar a Hacienda

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Alejandro Sanz, sucesor de Ramoncín

Algunos artistas se han apoyado en una legión de fans para lograr la resistencia de un grupo de artistas que, pese a una situación de privilegio, no quieren declinarse a seguir recibiendo royalties por éxitos de varios años atrás. Es decir, los artistas quieren vivir del trabajo ya hecho, quieren cobrar sus derechos y ocupar su día a día en ratos de ocio como por ejemplo escribir en Twitter mientras te tomas limonada.

El problema radica en un necesario cambio de mentalidad más que en un cambio de modelo de negocio. Pero, ¿podría un mutlimillonario negarse a comprar uno o dos Ferraris menos al año?, es un gran sacrificio desde luego.

En cualquier caso, algunos artistas no quieren cambiar su lifestyle: se niegan a trabajar más y cobrar menos ,eso es para otros. Lo curioso del caso es dar con personas que, aunque han sido sospechosas de defraudar a Hacienda, reclaman cobrar por sus obras como Alejandro Sanz. Alejandro Sanz, con residencia fiscal asentada en Miami, no tributa a Hacienda gran parte de sus ingresos pero los reclama de otros países como España.

Por suerte para muchos artistas, el valor de una obra es independiente a la personalidad de quien lo crea, la cultura gusta por su contenido no por quien lo realiza por lo que muchos podrán seguir respirando alivio a pesar de sus declaraciones jocosas.

¿Debemos fiarnos de todos los medios de comunicación en este asunto?

Hay que reconocerlo, un medio de comunicación a menudo está presidido por corrientes políticas. Cuando uno se dispone a ver el noticiario diario por prensa escrita, digital o, incluso, desde TV y escoge determinados canales de comunicación se le sugiere la información a veces alternativa no neutral, por omisión voluntaria, basada en unos principios sociales tendiendo la balanza informativa hacia determinadas ideologías. La tergiversación combinada con la omisión es la peor forma de manipulación mediática. Sin ir demasiado lejos este mismo artículo está impregnado de subjetivismo.

Mientras unas ocupan el tiempo en difamación ofensiva, otras lo hacen con argumentación defensiva por parte de personas privilegiadas o lobbies, personas de influencia sobre el mandato de una nación basándose en su estatus socioeconómico, como en este caso lo son algunos artistas. Es el momento de buscar una alianza con los internautas, claudicar ante sus intereses y no imponer sus propias normas. Y ahora, ¿qué vas a hacer?.

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