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Nos encontramos en un mercado globalizado, que ofrece oportunidades de trabajo en cualquier lugar del mundo, sin importar demasiado la habilidad, rendimiento o motivación y sin la suficiente capacidad como para cuantificar un servicio virtual de una forma equitativa en el actual muro de las ofertas o marketplace. Ante un mundo de oportunidades, también existen una amplia variedad de opciones posibles y son decisiones que determinan finalmente un negocio. El trabajo en Internet es una oferta constante bajo el designio del “outsourcing”.

En mi opinión, considero que ofrecer un servicio low-cost no es un modelo viable en la actualidad ni a corto ni a largo plazo. La franja de tiempo que plantea un servicio no es una justificación para ello. Aunque no suponga más que unos minutos de su tiempo, vender un servicio a bajo coste supone un envilecimiento de la tarea, pues plantea una desvalorización de la percepción de un profesional y lo limita a tareas básicas muy por debajo del nivel que tiene establecido pre-juzgándolo ante otras tareas de mayor nivel y encerrándolo en una serie de actividades que pueden producir trabas en su progreso de aptitudes económicas o laborales. No en todos los casos, pero si en una mayoría. Quien trabaja profesionalmente en Internet desdeña oportunidades que realmente no le compensan.

A menudo, muchos inversores e, inclusive, los Business Angels (que conceden alas a otros emprendedores) se han ido quejando de no encontrar la persona idónea para sus proyectos sin cuestionarse sobre el trato que reflejan sobre los trabajadores y si realmente pueden estar satisfechos con las retribuciones establecidas. Sí, para un freelance el dinero importa, es el motor del modelo productivo y el que ayuda a establecer relaciones laborales a largo plazo sumado a otros valores como conocimiento, auto-superación, confianza y relación de estabilidad.Al final, muchos terminan dando “tumbos”, de un lado a otro, sin la capacidad de encontrar permanencia ni de formar equipo profesional. Si no respetas a un profesional, lo perderás tarde o temprano. Contratar a alguien sobrecualificado para realizar tareas básicas no es una forma de mostrar respeto, igualmente, contratar a alguien iniciado o de baja cualificación para tareas grandes es exigir demasiado y las consecuencias pueden no ser satisfactorias.

Errores que puede cometer un inversor

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Un craso error es que quien compra quiera establecer las normas del servicio: qué, cuando, cuanto, cómo y por qué. Esas normas corresponden a quien ofrece un servicio como en cualquier otra actividad. Siempre se puede negociar, pero nunca debe imponerse a la fuerza. Por ejemplo, en el momento que entras a una tienda no es esa persona quien decide el precio de los productos sobre las etiquetas. La única opción posible es escoger si comprar o no y dónde hacerlo. Nadie obliga a entrar a una tienda y comprar, tampoco se puede forzar al vendedor a vender su servicio a otros precios.

Malvender un servicio puede ser una forma de degradar una profesión en un mercado internacional. La necesidad de trabajo que muchos que empiezan supone establecer presupuestos muy diferenciales a los de otros con mayores niveles y aptitudes. Los developers se distinguen entre ellos como ‘juniors’, ‘mid’ y ‘senior’ como forma de establecer un nivel de capacidades a veces y también como modelo de referencia sobre la calidad y la cuantía de sus servicios.

Muchos pueden juzgar que el mercado está patas arriba y no están mal encaminados. Si una persona conoce que un servicio cuesta un precio concreto en un lugar, querrá forzar a otros a optar por un precio similar o perderá a su cliente. Desde la experiencia, no merece la pena doblegarse a un precio, cada persona debe cuantificar por sí misma cuanto vale su tiempo y sus servicios. No importa perder a un cliente, porque realmente estarías ganando un trabajo que realmente ni siquiera te interesa, económica o temporalmente hablando.

Cuando el cliente no comprende el producto

Hay que buscar la motivación y no desperdiciar cada día con servicios que no son prácticos a tu bolsillo. No importa la cantidad de clientes, importa la estabilidad de los mismos. Perder a muchos clientes que no ven tu trabajo de una manera seria o que te exigen actividades por debajo de lo deseado (a nivel de capacidad por ejemplo) es un pequeño sacrificio para seguir avanzando hacia delante.

Los freelancers pueden trabajar en la implementación de las técnicas más modernas, la optimización más pura y limpia de un proyecto, la integración de ajax y otros snippets, pero, si el cliente no entiende su utilidad ni su valor, esos servicios no tienen merito profesional.

En estos tiempos de modernidad, la usabilidad y el desarrollo bajo estandares web, por ejemplo, es un elemento crucial para un proyecto cuidado y esmerado, capaz de adaptarse de una forma más universal a navegadores y soportes de acceso, capaz de ser ofrecido a buscadores de una forma más optimizada y a clientes de una forma más rápida y sencilla. Quienes no comprenden ese valor tampoco entenderán los costes de los servicios W3C por mencionar un caso ilustrativo.

Un freelance debe preocuparse por sus clientes y ofrecerles todo aquello que puedan necesitar en sus negocios. Lograr la satisfacción de un cliente te asegura en primer lugar su conservación como cliente y, en segundo, la posibilidad de conectar con otros terceros clientes. Nos encontramos en una era de comunicaciones, conectar con un cliente significa entrar en un entramado de futuras relaciones virtuales con otros nuevos.

Es importante saber vender un producto. Los primeros contactos con un cliente y las presentaciones del producto que se le ofrece es el momento más importante para iniciar una relación laboral. Se trata de la primera impresión que el cliente puede tener de un freelance y es básica en el proceso constructivo del proyecto.

Ser informático y la multitarea profesional

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Mucha gente considera erróneamente que todo lo unido a la informática sirve para todo. Ni siquiera entre desarrolladores hay profesionales que estén especializados en todas las áreas (diseño web, diseño gráfico, print, programación, optimización web, ilustración web, renderización, 3d, UX designers, W3C slicers…).

El error que interpretan muchos es: “si es técnico de sistemas o ingeniero informático tiene que saber programar sitios”, “si es diseñador web también debe saber de reparación de ordenadores y overclocking”. Los más curiosos en este ámbito laboral tan amplio puede que tengan todos esos conocimientos pero, desde luego, no es una norma generalizada.

En la actualidad, muchas personas pueden integrar fácilmente un CMS como Joomla en sus sitios en pocos minutos y no requiere de demasiados estudios si se tiene cerca algunos tutoriales para saber hacerlo. Ello no significa que pueda tener la misma etiqueta que una persona que se dedica profesionalmente a toda ese área desde dentro (en desarrollo de frameworks, themes, código, etcétera). Saber dar pinceladas en Corel, Dreamweaver o Photoshop no significa que uno pueda auto-considerarse diseñador web por ejemplo.

Lo importante y esencial es lo que tienes en tu cabeza, tus ideas, tu forma de sorprender e innovar, tus energías para trabajar en aquello que se te propone. Este es un trabajo de actualización constante, de auto-aprendizaje diario. Ser informático es una puerta hacia nuevas formaciones aunque no supone estar formado y especializado en todas las áreas.

El desarrollo de proyectos de mayor envergadura requiere de un trabajo meditado con suficiente tiempo y del apoyo de varios profesionales en cooperación. Webdesigners y webdevelopers coexisten muchas veces de una manera especializada en su ramo.

La degradación freelance día a día

freelance negociosMi visión puede ser un poco pesimista: si la situación tiende a empeorar para quienes desarrollan y a mejorar para quienes contratan, se va a producir una bajada drástica en el modelo de trabajo de un freelance. Dicho de otro modo, los precios pueden ir hacia abajo y el futuro es incierto para quienes no están preparados para ir hacia delante.

La discrepancia de precios también se debe al know-how, al saber cómo. Hay tareas que muchos pueden demorar meses, y otros, por el contrario, días, horas o minutos. Hay clientes dispuestos a pagar por tiempo pero la generalidad es pagar por servicios. Si uno es rápido en un servicio no es rentable trabajar por horas, todo dependerá de si la persona para la que se trabaja te inspira la confianza y te da otros valores. En mi sincera opinión pienso que los precios no son fijos, existen muchas variaciones entre trabajadores, sin importar ubicaciones geográficas, cada uno exige lo que quiere y el cliente medita si cede o no.

La presencia online es a menudo el primer contacto que el público toma con las grandes corporativas. Y la imagen de un proyecto refleja la marca y espíritu de toda una corporativa. Pero, al vivir en un mercado  donde el tejido empresarial comienza a dar sus primeros pasos en la red y que, muchas veces, está mal preparado e informado, nada de todo ello importa demasiado.

Los duelos artísticos, “concursos” o “contest”, como gusta llamar a algunas empresas, es una manera de crear competición por un mismo trabajo. En estos concursos solamente la creatividad ganadora es la que opta al precio de compra, el resto no obtienen ningún tipo de beneficio sobre este trabajo. Esta es una opción favorable para un cliente: le brinda la posibilidad de escoger entre muchas opciones, no obstante, es una desventaja para el freelance que puede desgastar su tiempo sin saber si llegará a cobrar o no.

Clientes que deciden por el profesional y su servicio

Las veces que he oído la palabra “cosa simple” no he podido evitar mostrar una gran sonrisa tras la pantalla del ordenador. “Al final nada es tan simple como puede parecer”. De forma independiente a lo que un cliente pueda pedir, uno puedo comenzar a pensar el tiempo que ha invertido por un precio específico y desilusionarse con sus expectativas.

No es algo creíble cuando las empresas intentan medir un coste de un servicio con métricas y reglas como si de una medida se tratase: con imágenes cuesta X, con esto añadido Y, con unos códigos añadidos aquí Z. Este tipo de previsión de los gastos puede plantear una extorsión por parte del cliente que decide tomar riendas de un servicio. La mejor manera de evitar que el presupuesto sea mucho menor a los servicios contratados es conocer todas las necesidades, especificaciones y detalles documentados de lo que el proyecto requiere. En base a ello, establecer el presupuesto.

Es un problema sin solución aparente. El valor social de algunas tareas seguirá siendo considerado como un “juego” o algo que un sobrino puede hacerte porque pasa el día enchufado a un ordenador. A nivel productivo es más valioso el trabajo de quien manda que el trabajo de quien es mandado, aunque, en términos prácticos, sea al contrario.

En los próximos años es posible que muchas empresas de desarrollo, diseño y marketing tengan que comenzar a cerrar puertas o reajustar tarifas. Las empresas grandes seguirán invirtiendo en outsourcing, los clientes forzarán a un contexto de economía sumergida y el valor comercial de un trabajo será despreciado y dejará de ser considerado artístico.

A esto, se añaden nuevos caminos por los que optar, como el trabajo bajo licencias, el desarrollo de determinados servicios y la venta del mismo de forma no exclusiva como sistemas CMS de gestión o plantillas web, por ejemplo. Otra vía será la apuesta en la creación de servicios útiles e innovadores y cuya calidad sea excelente. Por desgracia, este no será el camino para todos y muchos se quedarán parados.

Ante bajos precios, los servicios serán peores aún. Habrá tendencia hacia nuevas formas tecnológicas poco útiles o aplicables al mundo moderno. El flash puede ser muy atractivo pero no es provechoso ni útil. Lo que marca la diferencia es la calidad final de un producto no el “look & feel”, se trata de las funcionalidades, seguridad, fiabilidad, optimización y calidad que se incorporan como elementos anidados.

¿Cual es la solución a este atolladero?

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La mejor solución es trabajar para aquellas personas que realmente te inspiran confianza, aquellas que saben reconocer tus contribuciones y dan una buena comunicación corporativa para un éxito mutuo. La calidad se paga, pero también el compromiso a trabajar con personas que merece la pena conocer y tener a tu lado.

Uno de los males del negocio es de aquellos que se autodenominan desarrolladores expertos y que alteran el mercado con presupuestos y tarificaciones no viables para muchos que dedican su vida en este terreno laboral. Infelizmente, para algunos compradores no importa mucho la calidad, importa tener las cosas listas en un espacio corto de tiempo, tanto si es profesional como si no lo es, tal como sucedería en una carrera o competición.

La realidad es que la situación podría cambiar muy pronto. Existe una nueva generación que tomará cuenta del mercado en un plazo breve de tiempo. Son profesionales cualificados que no tienen miedo a invertir y a saber tratar a otros trabajadores del medio digital lo que les permitirá tener plantillas amplias entre sus corporaciones. Los próximos empresarios sabrán dar valor a una buena comunicación corporativa y comenzarán a entender la calidad profesional que denotan términos como Community Managers o Webdevelopers. Mientras tanto, es cuestión de saborear las oportunidad y declinar las opciones menos atractivas.

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Comentarios recibidos

4 comentarios

  1. Kalvin Manson opina que...

    Bueno me parece que este tema tiene muchos puntos de vista, por un lado si es cierto que muchos diseñadores ahora regalan el trabajo peor por otro lado, que hay de malo en eso, si quiere cobrar una cifra demencial por su trabajo haga que el cliente vea la diferencia de su trabajo con el del que se lo esta ofreciendo por una fracción.

    5 enero, 2011 en 19:02
  2. Emilio Salas opina que...

    Es un tema jodido, hay mucho explotador suelto y aprovechado de turno, mas de una vez me he comido trabajos despues de horas de trabajo, sin contar con otros que no me han pagado o que han pasado el diseño de mockup a otro diseñador mas barato que se lo haga en base a ese…

    5 enero, 2011 en 19:19
  3. B.H. opina que...

    Yo comence siendo freelance y he terminado siendo algo totalmente distinto, es un mundo dificil para quienes no saben moverse, y este negocio esta podrido de aprovechados que quieren pagar poco y recibir mucho. Hoy trabajo en la hostelería.

    6 enero, 2011 en 6:08

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[...] This post was mentioned on Twitter by Oliver. Oliver said: Malvender un servicio digital en low-cost: ¿el camino hacia la explotación?. http://bit.ly/explotacion2011 [...]

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